Hay algo que nadie nos explica cuando hablamos de extraterrestres y cosas paranormales: ¿por qué siempre imaginamos que vienen a conquistarnos y nunca que vienen a pedirnos la contraseña del WiFi? Tal vez los alienígenas ya visitaron la Tierra, miraron cómo discutimos por cualquier cosa en redes sociales, vieron el precio de la nafta, escucharon una reunión de vecinos y decidieron volver a su galaxia sin dejar nota.
Por eso, este post reúne los mejores chistes de OVNIS, marcianos, alienígenas y encuentros del tercer tipo, perfectos para compartir, contar en una reunión o simplemente reírse un rato con humor absurdo. Algunos son cortos, otros tienen diálogo, otros juegan con el clásico “venimos en paz”, pero todos tienen algo en común: demuestran que, si existe vida inteligente fuera de la Tierra, probablemente se esté riendo de nosotros.
Chistes de OVNIS y extraterrestres para reírse como marciano
— ¿Papá, los marcianos son amigos o enemigos?
— ¿Por qué lo preguntas, hijo?
— Es que se están llevando a mi abuelita.
— ¡Pues entonces, son amigos!
Bajan los marcianos de la nave y se acercan a la casa del gallego Paco.
— ¡Hola! ¡Venimos de Marte!
— ¿De marte de quién?
Un marciano entra a una farmacia.
— Buenas, ¿tiene algo para el dolor de cabeza?
— Sí, claro. ¿Qué le duele?
— La cabeza número tres.
Dos marcianos están estudiando a los humanos.
— Tienen agua, oxígeno, comida y naturaleza.
— ¿Y por qué están tan estresados?
— Porque inventaron el lunes.
Un extraterrestre entra a un restaurante.
— ¿Qué desea pedir?
— Algo típico de la Tierra.
— Tenemos milanesas, pizza, hamburguesas…
— ¿Y algo que represente a toda la humanidad?
— Entonces le traigo una discusión sin sentido.
Un marciano le dice a otro:
— En la Tierra creen que somos verdes.
— Qué ignorantes.
— Sí, y nosotros creyendo que ellos eran inteligentes.
Un extraterrestre llega a una oficina pública.
— Vengo a registrar mi nave.
— Le falta una fotocopia.
— Pero vengo de otra galaxia.
— Igual le falta una fotocopia.
— Ahora entiendo por qué nadie invade este planeta.
— ¿Por qué el marciano no entendía los memes humanos?
— Porque venía de una civilización avanzada.
— ¿Cómo se despide un extraterrestre educado?
— Hasta la próxima abducción.
Dos extraterrestres miran la Tierra desde una pantalla gigante.
— Mira, los humanos inventaron algo llamado “trabajo remoto”.
— ¿Y eso qué es?
— Trabajan desde casa.
— ¿Y son más felices?
— No. Ahora viven en el trabajo.
Un alienígena le pregunta a otro:
— ¿Por qué los humanos tienen tantos idiomas?
— Para poder discutir de más formas.
Dos marcianos analizan un supermercado.
— Tienen comida en cajas, comida congelada, comida en latas…
— ¿Y comen bien?
— No. Piden delivery.
Un extraterrestre lee un libro de historia humana.
— ¿Cuántas veces han repetido los mismos errores?
— Todas.
— Fascinante. Es una especie muy constante.
Un marciano mira una reunión familiar en Navidad.
— ¿Ese es su ritual de paz?
— No. Es cuando se juntan para recordar problemas del año 1998.
Un alienígena observa a un humano hablando solo.
— ¿Está comunicándose con una entidad invisible?
— No. Está mandando audios de WhatsApp.
— ¿Y la otra entidad los escucha?
— A veces.
Un hombre vuelve a su casa después de ser abducido por extraterrestres.
— ¿Dónde estabas? —le pregunta su esposa.
— Me llevaron los marcianos.
— ¿Y por qué volviste tan rápido?
— Me preguntaron si tenía deudas, trabajo, estrés y problemas familiares.
— ¿Y?
— Me dijeron: “Perdón, ya sufriste suficiente”.
Un alienígena secuestra a un terrícola y le dice:
— Te llevaremos a nuestro planeta para estudiarte.
— ¿Pagan sueldo?
— No.
— Entonces no puedo, ya tengo un trabajo igual.
Un marciano le dice a un humano abducido:
— No tengas miedo. Solo queremos analizar tu cerebro.
— ¿El mío?
— Sí.
— Entonces van a terminar rápido.
Un alienígena intenta abducir a una señora.
— Venga con nosotros.
— ¿A dónde?
— A Marte.
— ¿Hay que cocinar?
— No.
— ¿Hay que limpiar?
— No.
— ¿Hay reuniones de padres?
— No.
— Llevo una valija.
Un alienígena llega a una escuela.
— Vengo a aprender sobre la humanidad.
La maestra le entrega una prueba de matemáticas.
— Mejor vuelvo a mi planeta.
Un alienígena encuentra un celular tirado.
— Increíble. Un dispositivo con acceso a todo el conocimiento humano.
— ¿Y qué hace el humano con eso?
— Mira videos de gatos.
Dos marcianos descubren TikTok.
— ¿Esto es una forma de comunicación?
— No estoy seguro. Pero ya perdimos tres horas.
Un extraterrestre le pregunta a un humano:
— ¿Para qué sirve internet?
— Para aprender, trabajar, comunicarnos y compartir conocimiento.
— Qué maravilla.
— Sí, pero lo usamos para pelear con desconocidos.
Un marciano intenta conectarse al WiFi.
— ¿Cuál es la contraseña?
— “12345678”.
— ¿Y ustedes quieren proteger el planeta?
Un alienígena mira una videollamada laboral.
— ¿Por qué todos dicen “¿me escuchan?” cada cinco minutos?
— Es una ceremonia humana.
— ¿Cuál es el colmo de un alienígena chef?
— Que se le queme el platillo volador.
— ¿Cuál es el colmo de un OVNI tímido?
— No querer ser identificado.
— ¿Cuál es el colmo de un extraterrestre enojado?
— Estar fuera de órbita.
— ¿Cuál es el colmo de un alienígena romántico?
— Prometerte la Luna cuando vive al lado.
Un OVNI aterriza en medio de una ciudad y nadie se asusta.
El marciano pregunta:
— ¿No les sorprende ver una nave espacial?
Un vecino responde:
— Después de ver el recibo de la luz, ya nada me sorprende.
Un extraterrestre ve a un humano corriendo.
— ¿Lo persiguen?
— No, hace ejercicio.
— ¿Y por qué sufre voluntariamente?
— Para sentirse mejor.
— Los humanos son más raros de lo que pensábamos.
Un extraterrestre le pregunta a un niño:
— ¿Qué quieres ser cuando seas grande?
— Astronauta.
— ¿Para visitarnos?
— No. Para irme de acá.
Dos marcianos dentro de un platillo volante, mirando la televisión terrícola.
— ¿Crees que hay vida inteligente en la Tierra?
— No, acabo de ver uno de sus programas de televisión...
Un alienígena llega a la Tierra, entra a un bar y pide una cerveza. El barman, sin pestañear, se la sirve.
— ¿No te sorprende que sea un alienígena?
— Para nada. Lo que me sorprende es que la puedas pagar.
Dos extraterrestres observan la Tierra desde su nave.
— Dicen que los humanos tienen un 70% de agua.
— ¿Y el otro 30%?
— Redes sociales.
Un OVNI aterriza en el centro de Buenos Aires. Sale el marciano y grita:
— ¡Vengo a destruir todo!
Un porteño le responde sin levantar la vista del celular:
— Anotate en la lista, somos varios.
— ¿Cuál es el colmo de un extraterrestre?
— Que le digan que su platillo está sucio.
Un terrícola le pregunta al marciano:
— ¿Cómo es la vida en Marte?
— Tranquila. Sin política, sin inflación, sin guerras.
— ¿Y qué hacen todo el día?
— Mirarte a vos.
Conclusión
Los extraterrestres quizá existan, quizá no. Pero algo es seguro: si alguna vez llegan oficialmente a la Tierra, no van a entendernos por nuestra tecnología, nuestras ciudades ni nuestras guerras. Van a entendernos el día que escuchen un chiste malo y vean a alguien reírse igual. Porque el humor, incluso cuando viene de otro planeta, sigue siendo una de las mejores formas de sobrevivir al caos.









